Revista Dispar 8: Semblante y real
De
Esmeralda Miras
El último número de Dispar, revista de Psicoanálisis y Filosofía aparece pocos días antes del Congreso Internacional de la Asociación Mundial de Psicoanálisis del 2010. Muy oportunamente. El tema es esta vez, "Semblante y Real". Haciéndose un lugar en las presentaciones de la librería del congreso, como también en el magnífico Dossier de publicaciones del Campo Freudiano.
Se trata aquí de reflejar un año de trabajo en las clases del Seminario de 2009, del Departamento de Psicoanálisis y filosofía, "La razón desde Freud", del Centro de Investigaciones del Instituto Clínico de Buenos Aires.
Algunos de sus artículos marcan un camino para la investigación, como el de Jacques- Alain Miller sobre el psicoanálisis y la comunidad o el de Silvia Ons que delimita su estatuto. Dice Miller que los semblantes son arbitrarios pero necesarios. Su artículo tiene el valor de llevar el problema a la pregunta sobre: ¿qué es un analista, un psicoanálisis, una comunidad de analistas, qué es una escuela?
Silvia Ons, afirmará que no hay semblante de discurso ya que todo discurso es semblante. El ser y la naturaleza no se contraponen al semblante sino que se identifican a él, pero su oposición es respecto de lo real. Agrega que el efecto de verdad no es semblante, que aunque tenga estructura de ficción su efecto la excede. Plantea entonces una objeción al triunfo nominalista. Es necesario, dice, orientarse por lo real.
Es en esta vía que Marita Salgado escribe su editorial y marca el espíritu de la publicación que es una invitación a un paseo por las modulaciones del semblante en la orientación lacaniana por lo real, es decir, donde el semblante declina lo imaginario y lo simbólico hacia lo real. Luego en su trabajo, "Condiciones de la época", Marita Salgado nos dirá que estamos transcurriendo el tiempo del Otro que no existe y la proliferación de los semblantes, del empuje a lo nuevo, a un modo de vida, bajo la presión de la dictadura del plus de gozar. Sin embargo afirma que es posible operar con el semblante en una orientación hacia la escritura y el sinthome. Será el discurso analítico el que permite ubicar un semblante que no prolifera. Investigando los testimonios del pase como respuesta del sujeto, destaca la posibilidad de operar con ese semblante, anudándolo a un saber hacer allí con el sinthome.
Susana Amado, en "La atemporalidad psicoanalítica y el debate contemporáneo", nos recuerda que el psicoanálisis se inventó para interrogarse sobre el sujeto del malestar en la cultura. Advierte sobre el discurso de la ciencia, que es necesario debatir con él sobre lo irreductible que articula la lectura de lo nuevo entre el cuerpo y el lenguaje. Su orientación es que frente a la promoción de la transparencia ilegible del trastorno se hace necesario regresar a la opacidad del síntoma legible en el dispositivo analítico.
Irene Greiser, en esta línea de analizar el discurso de la ciencia lo hace en relación a la criminología que va, dice, desde vigilar y castigar hacia vigilar y controlar. Desarrolla la trilogía Millennium para señalar a su personaje psiquiatra como el más canalla, quién utiliza la evaluación para acallar verdades subjetivas, controlándolas ideológicamente según su prejuicio y conveniencia.
Contamos también con varias colaboraciones de filósofos.
Silvio Maresca, hace una serie de puntuaciones sobre el poder. Fluido, evanescente, sólo es en acto y necesita de máscaras para la escena. Se expresa como comedia o tragedia. En democracia o en el autoritarismo o el despotismo. También Sara Vasallo se refiere a temas de política pero en relación con los sofistas.
Lucas Soares, analiza el concepto de alegoría en lo platónico y su deconstrucción en el marco del racionalismo de Nietzsche.
De Filipo, hace un recorrido por lenguaje y real desde Aristóteles, pasando por Heidegger y Nietzsche. Finalmente concluye con él que no se trata de real o lenguaje sino de una paxis dónde lo real acontezca como "transfiguración estética".
En el apartado de lecturas críticas Lucía Blanco nos dice de la banda que formaron Lacan, Blanchot y Bataille alrededor de Kojéve, y cómo se las arregló cada uno para erosionar el universo Hegeliano en sus producciones. Hace una crítica de Atisbos de la parte maldita de Batalille. Desconfiar, dirá con Lacan, del sacrificio y del hijo del sol para orientarse hacia el hijo del lenguaje.
Hugo Sabino, por su parte, hace una lectura de Balzac y nos invita a leerlo en el reverso de la historia contemporánea.
En la sección Mujeres y semblantes, Graciela Musachi toma el anuncio de Mefistófeles, "Presto verás a Helena en cada mujer", del Fausto de Goethe y el eco en Freud. "El inconsciente ve a Helena en cada mujer". Dirá que con los sofistas, especialmente con Gorgias, las versiones de Helena llegaron hasta Lacan en su cita "hasta el cansancio nos dedicamos a hablar del arco iris mujer"
En la misma sección, Carmen González Táboas habla amor y el goce femenino en la edad media y sus místicas.
Irene Eizikovicz, hace una investigación sobre Medea y la afirmación de Lacan que la indica como la verdadera mujer; y quién escribe esta reseña, Esmeralda Miras, sigue el rastro de los semblantes de una mujer en la palabra poética de Francoise Cheng.
También contamos con los trabajos de Juanjo García que va de Elea a la Academia. Del uno a lo Otro.
Hay una entrevista a François Jullien por Analía Hounie y una traducción que Lucía Blanco realiza de Filósofos y Atorrantes de Raymond Queneau.
Como en cada número de Dispar, acompañan imágenes, sintéticas, enigmáticas, que llaman a mirar y que colaboran con el espacio necesario para avanzar en el pensamiento. Es el arte de Pedro Tricárico y de Gabriela Salgado.

