Indagaciones psicoanalíticas sobre la segregación
De Delgado, O. y Fridman, P. (compiladores); Amado, S., Arenas, G., Belaga, G., Bruck, C., Careaga, A., Delgado, O., Fajnwaks, F., Fridman, P., Lemelson, A., Ons, S., Rousseaux, F., Sinatra, E., Yellati, N., Zack, O.
Andrea Lemelson
Prólogo de Miquel Bassols, Grama, Buenos Aires, 2017.
Asumir un decir [1]
Esto no es un libro. Podría empezar con la negación. Eso que los distintos escritos resaltan como signo de la época. Falta el no.
Como un acto reflexivo, en las vueltas dichas me encuentro con lo propio que es ajeno. Más allá del espejo: si se escribe y hace público, la propiedad privada se diluye. En este pliegue, me vuelvo lector(a). Punto éxtimo, ni el uno ni el otro de la falsa opción; se sacude el conjunto.
El malestar en la cultura actual atraviesa estas páginas, que comparten tensión: preguntas, divergencias, encuentros, hallazgos. Y palabras nuevas, aire. Herramientas para echar mano, nombrar, delimitar; incidir.
Una advertencia insiste: los comunes son los más peligrosos. Ladramos al árbol equivocado (Bauman, en Careaga, A.) y lo inhumano está entre nosotros. La banalidad como nombre del mal encarnado en las existencias (Arendt, en Ons, S.).
¿Cómo aproximarnos a la segregación?
La segregación es estructural, inherente al lenguaje, algo queda excluido en la operación simbólica para que se constituya como tal. Si no, es el sujeto mismo el que queda segregado, como objeto de goce. La segregación social es un modo de respuesta a la segregación estructural. Es lo-extranjero-lo-loco-lo-bárbaro; lo Otro en cada quien. La economía libidinal ubica en el otro próximo también al más peligroso. El amor propio tiene su envés, el odio a lo extraño (Bassols, M.).
La segregación es significante, sometida a leyes, una respuesta a la universalización. Y espacial: condena a masas humanas a la obligación de compartir un mismo espacio. La condena también puede ser la expulsión, la muerte, el desierto, el mar, el exterminio.
La democracia contemporánea es la lucha de imposición de un goce sobre otro. La cultura naturaliza y sostiene la segregación, o empuja a ella, es más poderosa incluso que la opresión ejercida por la fuerza (Gramsci, en Fridman, P.). Sostiene, como discurso común, la necesidad de lo desechable, localizado en otros que aparecen con menor valor; referencia: el Mercado.
El concepto lacaniano de vecindad colabora para pensar la segregación: refiere al tratamiento que cada uno le da a la alteridad. Es también otro nombre de lo éxtimo, lo extranjero en mí (Lemelson, A.). El extrañamiento es un movimiento de desconocimiento y una forma furtiva de la segregación (Bruck, C.). Segregar es hacer extraño, expulsar. Se construye también con un hilo argumental. Las categorías segregan, las diagnósticas nos interpelan.
Pero Lacan afirmó que todo el mundo es loco, entonces, no hay forma de segregar a quien delira (Arenas, G.). Los manicomios son la expresión más radical de los efectos segregativos de la clasificación.
La época: nos habita-hábito-habitación
"Adicción generalizada, omnipresencia yoica, la intimidad como espectáculo y la elevación de los rasgos de goce a la dignidad de S1 colectivizantes"; "aceleración de la caducidad de los objetos, multiplicación de millones de seres desechables", la solidaridad social estallada, caída violenta de los ideales, llamado al goce sin límites, imposibilidad de historización y aptitud reflexiva. Declinación de la imago paterna, casi desaparición del rol del Estado, desautorización de lo femenino en la cultura en términos freudianos". [2] Son efectos de los "avances cínicos- segregativos del capitalismo salvaje". [3]
Poco importan los argumentos en la época actual, se deja hablar a las imágenes, como loros. El disco rayado del circulen-circulen, el reinado del sentido sin bache. Las cosas se explican tautológicamente, por pura presencia (Fridman, P.). Cae el respeto por las tradiciones y creencias, la Ciencia como sentido último, comandada por la técnica que cobra vida independiente.
En esta sociedad de rendimiento el sujeto es abandonado a su suerte y vive en una amenaza sin freno (Careaga, A.). Hay un uso estratégico de la ausencia de límite. En el discurso Amo actual, "se trata de significantes Amos sintéticos", [4] un símil de significantes Amo, no se trata del engaño sino del simulacro, la impostura, la imagen vacía llenado Todo.
Hay preguntas
¿Dónde y cómo poner un límite, un no, a ese goce oscuro que produce objetos y seres humanos como total y absolutamente caducos, por una voluntad de goce sin límite, que se alimenta de la producción de desechos? (Delgado, O.).
¿Quién cree en el padre hoy? (Sinatra, E.).
¿Se debe considerar al racismo y los diferentes modos de segregación como creencias o como síntomas? (Fridman, P.).
¿Existe en la lógica actual del capitalismo globalizado un nuevo funcionamiento o expresión arquitectónica que reemplace al dispositivo panóptico tradicional? (Amado, S. y otros).
¿Cómo un psicoanalista deberá intervenir en los debates políticos para incidir sin alejarse del discurso del psicoanálisis? (Zack, O.).
¿Es la segregación sexual inmune al discurso de la ciencia? ¿Y a las leyes del mercado globalizado? (Yellati, N.).
¿Qué verdad buscamos los profesionales de la Salud Mental y en qué verdad teórica debemos pararnos? ¿La histórica o la subjetiva? ¿Qué legalidad nos atraviesa en los casos de lesa humanidad? (Rousseaux, F.).
¿Qué sostiene unida a una comunidad? ¿Cómo incluimos lo alter en el lazo social y en el secreto de cada uno? (Lemelson, A.).
Hacia un saber hacer ahí
El psicoanálisis confronta a cada uno con el horror de su oscura satisfacción y lo responsabiliza por eso. Desde allí es posible intervenir en la época de un modo anti segregativo. Al conmover las identificaciones e ideales que sostienen las prácticas segregativas, se abre la posibilidad de una relación ligada a la contingencia y a la invención desde un saber del cuerpo, de un-hacer-ahí (Amado, S. y otros).
No es lo mismo segregar que separar, hasta se podría decir que son opuestos. Se trata de subjetivar el goce bárbaro de cada uno como ser de lenguaje, solo posible vía la operación de separación (Bassols, M.). Y si bien el odio cotidiano puede presentarse en la clínica como un bloque de goce que no llama a la interpretación ‒buscando incluso complicidad con el analista‒ no se debe confrontar esta posición ni abandonar la neutralidad, mucho menos renunciar a intervenir, sino quitar el velo del saldo de goce que sostiene también el padecimiento de quien segrega (Fridman, P.).
Respecto de los delitos de lesa humanidad, es fundamental el reconocimiento formal de la responsabilidad del Estado para que sea un acto reparatorio y genere efectos terapéuticos. Y enfatizar la importancia de la invención de nuevas categorías que logren contener en su estructura las dimensiones no mensurables de los hechos que pretenden analizar (Rousseaux, F.).
La lógica del no-todo apunta a lo singular del goce propio, en ese sentido, está en las antípodas de la homogeneización de los DSM, que matan al sujeto doblemente: del lado del paciente y del terapeuta, mortificando su deseo. Anula la angustia que es la posibilidad para la creación (Belaga, G.). Esa angustia, real pulsional, indica la presencia de lo Otro radical, hétero, por fuera del espejo (Delgado, O.).
Decidir es siempre bajo riesgo, y ahí reside su importancia política. La apuesta del psicoanálisis es desde la ética, invita al serhablante a escucharse y no solo oír los imperativos de la época, que rechaza la singularidad de su goce, expulsando lo Otro fuera de sí.
Tomo el trípode de "contingencia, singularidad e invención", [5] para ubicar cómo, desde el psicoanálisis, se puede abrir una diagonal para tachar el LA de Segregación.
NOTAS
- Todas las referencias son del libro libro Indagaciones psicoanalíticas sobre la segregación, Grama,Bs. As., 2017. Se consigna autor, y página, según corresponda.
- Delgado, O., "Reflexiones sobre lo desechable", Indagaciones psicoanalíticas…, op.cit., p. 18, 21, 23.
- Sinatra, E., "El mundo del lenguaje y el otro muro", Indagaciones psicoanalíticas…, op.cit., p. 55.
- Fajnwaks, F., "Segregaciones: de la extensión a la intensidad", Indagaciones psicoanalíticas…, op.cit., p. 213.
- Ana María Careaga menciona que J.-A. Miller ubica como respuesta posible del sujeto ante el malestar actual los tres rasgos: contingencia, singularidad e invención, Indagaciones psicoanalíticas…, op.cit., p. 187.

