AÑO XV
Octubre
2021
40

Lo femenino

De Marie-Hélène Brousse

Ana Cecilia González

El vacío que hay

Lo femenino, un adjetivo devenido sustantivo

En un pasaje conocido de su Seminario Encore, Lacan se quejaba del silencio de las psicoanalistas acerca del goce femenino, pese a sus súplicas para que dijeran algo al respecto.[1]

No es el caso de Marie-Hélène Brousse (MHB), tal como muestran los textos, de gran calado clínico y teórico, publicados por Tres Haches.

A contrapelo, comencemos por la segunda parte del libro y por el lado derecho de las fórmulas de la sexuación, pues allí radica el núcleo candente, el corazón de la apuesta.

Cuando introdujo un goce suplementario, al que denominó goce femenino, Lacan le hizo lugar a una novedad que obligaba a repensar numerosos aspectos, entre ellos, una serie de nociones heredadas de Freud, los posfreudianos, incluso de su propia enseñanza, y que se adjetivaban de igual modo: superyó femenino, masoquismo femenino, sexualidad femenina, deseo femenino, principio femenino, etc.

Con la propuesta de MHB estamos en un momento ulterior, en el que el adjetivo ha devenido sustantivo y designa dos aspectos indisociables: 1) una zona de la experiencia en la que Lacan se adentró como nunca antes y cuya exploración lo condujo al cambio paradigmático que denominamos "última enseñanza"; 2) los artilugios conceptuales y las herramientas lógicas que él forjó para circunscribirlo.

Pues bien, con la apoyatura de esos artilugios y herramientas, MHB avanza en ese terreno y llega incluso a arriesgar dos definiciones de "lo femenino", que han de tomarse en su contrapunto: "lo femenino […] es como un errar de lo real, una onda gravitacional salida de la fusión imposible entre la Vida y el lenguaje";[2] y "… el vacío que hay es una definición de lo femenino".[3]

Y entre el vacío que hay y el errar de lo real, esa zona en la que la opacidad es palpable y el silencio elocuente en sus matices. MHB nos propone un esquema, un triángulo con las tres dimensiones del parlêtre en sus vértices para balizar una clínica de ese goce suplementario, errático y deslocalizado. Presenta entonces los dichos de analizantes que dan cuenta de sendos modos de tratarlo: usos del objeto a para obtener una satisfacción otra; variedades del borramiento (del nombre, de la imagen, del lugar y el tiempo); ausencias que llegan a la desaparición; soledades varias, secreto y anonimato como figuras del ocultamiento…

El lector que se aventure a seguirla deberá estar dispuesto a adentrarse, munido con una luz tenue, en lo que Freud denominó dark continent., "esa zona aleatoria e inconsistente" [4] o el lugar de "Ya-Nadie",[5] para decirlo con uno de los nombres que le dio Lacan.

Del paratodeo a lo femenino: el valor de uso de un sinthome

Supongo que lo antedicho ha dejado en claro queMHBes alguien que ha hecho de lo femenino su principal tema de investigación. Resta situar que se trata de una investigación en el sentido psicoanalítico del término, y esto implica que anuda lo extraído del propio análisis con lo que la práctica enseña.

Así, en más de un texto, MHB nos invita a seguirla en una indagación que va de una escena recortada del propio análisis, al hallazgo teórico que ella hace emerger allí, cada vez, dando lugar a hipótesis novedosas.

Más específicamente, aquello de lo que MHB se sirve como analista –la que produce efectos y la que los teoriza– es un vector que va de la reivindicación universalista como defensa, a lo femenino en singular, alojado en el sinthome

En efecto, el valor de uso que un análisis llevado a término le confiere al sinthome, combinado con la docilidad necesaria para dejarse enseñar por la palabra analizante le permiten mostrar, cada vez, cómo se opera ese pasaje del "paratodeo"[6] –Lacan dixit– a los cortocircuitos de lo femenino. Entre otros, los de un texto ya célebre, "las tres R" que en francés designan la astucia, el estrago y el arrobamiento (o arrebato).

Entonces, la primera parte del libro reúne una serie de textos bajo el sintagma "Para todo LOM. Los maravillosos modos de fracaso de lo femenino por lo universal". ¿Cómo entender esta ironía? Hay allí una tesis de peso (entre las muchas que el libro despliega): lo femenino tiende al fracaso y lo hace de un modo particular que es la pendiente del universal. Pero incluso cuando fracasa, lo hace de modos maravillosos y esto quiere decir, en sentido estricto, que no se pueden explicar por las leyes de la naturaleza, que son lo opuesto a lo corriente y ordinario.

Se trata de textos en los que MHB no escatima en hipótesis que van de la práctica al malestar en la cultura y viceversa. Por ejemplo, la relación entre lo materno y el cuerpo de hembra, que ella denomina "la maldición de la reproductoras", ocupándose de subrayar su actualidad candente y sus consecuencias políticas para los derechos de las mujeres, en particular el del aborto, con una lectura de la famosa distopía de Margaret Atwood. En contrapartida, otro texto sirve para situar el "misterio de la feminidad corporal", ubicando la sangre menstrual como acontecimiento de cuerpo por excelencia. Otra tesis destacada son los cambios en las funciones materna y paterna, reunidas bajo el significante pretendidamente igualador de "parentalidad" cuyo efecto inesperado, pero constatable, es una ampliación del imperio de lo materno. En cuanto a la histeria, siempre permeable a los cambios epocales, ya no necesita del "hombre de paja", sino que se camufla bajo la homosexualidad femenina como síntoma. Incluso más, arriesga MHB, habría una modificación de la posición histérica que implica una relación con la función fálica sin la creencia en la excepción de la función. Por fin, los textos dedicados a la clínica del estrago, que ya pueden catalogarse como clásicos, teorizan sendos modos de fracaso de lo femenino.

Y bien, entre esa multiplicidad de matices, y en los intersticios de esa riqueza teórica, el lector atento podrá hacer experiencia del vacío que hay…

NOTAS

  1. Lacan, J., El Seminario, Libro 210, Aun,Paidós, Buenos Aires, 2006, p. 91.
  2. Brousse, M.-H., Lo femenino, Tres Haches, Buenos Aires, 2020, p. 25.
  3. Ibíd., p. 217.
  4. Ibíd., p. 245.
  5. Lacan, J., "Observación sobre el informe de Daniel Lagache", Escritos 2, Siglo XXI, Buenos Aires, 2008, p. 635.
  6. Lacan, J., "El Atolondradicho", Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 484.