AÑO XV
Octubre
2021
40
Misceláneas

El pensamiento, entre el cuerpo y la máquina

Marita Salgado

Graciela Hasper - Sin título
1997. Acrilico sobre tela, 150x160 cm

Se usa la inteligencia para entender la no inteligencia. Pero
después el instrumento se sigue usando y no podemos agarrar las cosas con las manos limpias.

Clarice Lispector

El misterio del cuerpo hablante y el matema se separan. El anudamiento a la lengua, y su misterio en la singularidad de cada cuerpo, cuyo correlato es el inconsciente define el lugar del psicoanálisis, campo en el que propone su praxis de lo singular y su nueva sustancia, la sustancia gozante.

El cuerpo articulado al matema, o el matema separado del cuerpo y ligado al pensamiento, define el campo tomado para la investigación en las ciencias cognitivas. Ciencias que intentan ubicar, desde la fisiología cerebral y sus imágenes científicas o desde el lenguaje del pensamiento, separado del cuerpo, cómo funciona aquello que se denomina "mente".

Descartes [1] situó las sustancias ‒pensante y extensa‒ intentando reducir la extensión a la sustancia pensante, y afirmó que: las cosas oscuras y confusas del cuerpo están comprendidas en la geometría especulativa, el cuerpo podría ser calculable geométricamente.

Husserl [2] retorna a Descartes diferenciándose: el cuerpo es el punto cero de toda orientación, y le agrega el "mi", "mi cuerpo vivo", "mi carne", constante pulsional que vivifica el cuerpo.

Lo claro y distinto en Descartes intenta reducir el cuerpo al matema aunque las sustancias extensa y pensante, no son una. Husserl imprime al cuerpo lo vivo, Mein leib, mi carne, viviente y operante, motivado por algo que aparece indeterminado.

El problema mente-cuerpo nos conduce a pensar el cuerpo en las neurociencias y su correlato: la mente.

La filosofía analítica, signada por el estudio de la lógica, la matemática y la filosofía del lenguaje, en su rechazo a la especulación, a la metafísica, sostiene una concepción particular del lenguaje al que se intenta extraer de todos sus embrollos, eliminar sus "incorrecciones". Un lenguaje sin equívocos, sin la barra que separa el significante del significado.

Las neurociencias se sostienen en la filosofía analítica, incorporándose a los avances de la ciencia, la técnica y sostenidas en la época por el discurso capitalista.

Adviene una concepción de lo psíquico como mental y lo mental adquiere una ubicación en el cuerpo: el cerebro. Dos orientaciones, entonces, que se bifurcan dentro de la investigación propuesta por las ciencias cognitivas: el cerebro y el pensamiento, orientaciones que se hacen Una.

Cuerpo máquina

Descartes, fundador de la razón moderna, con el fin de sostener el cogito, la preeminencia del pensamiento, realizó investigaciones en el campo de la biología y la medicina, efectuando disecciones para investigar los mecanismos que se producen en el cuerpo.

"Estos son mis libros" expresa frente la disección de una oveja. Disecciones que sostenían su lectura matemática de la naturaleza.

Afirma que el comportamiento de un animal es fundamentalmente mecánico y puede ser entendido como entendemos un autómata,[3] donde las causas y procesos de estos comportamientos deben ser racionales y sujetos a leyes naturales. Los seres humanos son los únicos que pueden pensar, contrariamente a los animales, pero para el filósofo, dichos animales son máquinas de una complejidad que supera nuestra imaginación, pero máquinas al fin, estímulo-respuesta donde todos los procesos son involuntarios. En el siglo XVII, la mecánica era la frontera más avanzada de la tecnología humana.

Así en el Discurso del método,[4] afirma que "todo cuerpo es una máquina, y las máquinas fabricadas por el artesano divino son las que están mejor hechas, sin que por eso dejen de ser máquinas. […] Aun cuando las máquinas hicieran cosas tan bien y acaso mejor que ninguno de nosotros, no dejarían de fallar en otras, por donde se descubriría que no obran por conocimiento, sino solo por la disposición de sus órganos".[5]

El hombre, compuesto por cuerpo y mente, es una máquina sintiente; entre las múltiples funciones que tiene, tiene también la de sentir, así en el Tratado del hombre explica las diferentes funciones del cuerpo a partir de los movimientos que genera el corazón, que es "el principio de la vida": "de tal manera que no hay que concebir en la máquina, en relación con sus funciones, ninguna alma vegetativa ni sensitiva ni ningún otro principio de movimiento ni de vida".[6]

Las ciencias cognitivas sostienen la concepción de la máquina, estructurada en la exactitud procurada por la primera máquina: el reloj, esa máquina que funciona sola, "encarnando de modo estremecedor algo enteramente humano".[7]

Así, Lacan afirma que lo que Descartes busca en el hombre es el reloj. Se pregunta: ¿qué es lo que está en juego en la máquina? Y responde: la máquina encarna la actividad simbólica por excelencia.

Teoría computacional de la mente

Jerry Fodor, filósofo americano, investigador que trabajó en las Universidades de Princeton, Columbia y Oxford, dedicó su labor a intentar saber: ¿cómo funciona la mente? ¿Cómo es posible el pensamiento? ¿Cómo los estados mentales pueden tener el contenido que tienen? ¿Cómo es posible el aprendizaje de los conceptos? Se define como una persona interesada en la mente. Su apuesta se recorta en los problemas con los que se encuentra en la investigación acerca del pensamiento y la representación mental. Sus modelos teóricos, más allá de nombrarse como Cartesiano, se sostienen en Turing, su máquina, y en Von Neumann. Para Fodor la mente es, en cierto sentido, una computadora o una máquina de lenguaje de pensamiento.

Su "Teoría computacional de la mente" [8] intenta llegar a entender cómo funciona la inteligencia humana con el fin de "ser capaces de construir artefactos inteligentes".

Los procesos mentales referidos al pensamiento, se refieren a aquello que llama procesos computacionales, y estos procesos son operaciones sobre representaciones.

Cada conducta está determinada por procesos entre representaciones que operan entre sí de modo inconsciente pero intencional, esto quiere decir que los procesos computacionales que una determinada intencionalidad desencadena, estarían determinados por una sintaxis, un orden de representaciones, cuyo proceso es inconsciente.

Ante determinada conducta humana, sería posible ‒este es el objetivo de la investigación‒ saber qué procesos le dieron lugar, investigando la combinación de las representaciones para que esa conducta se produzca. Es así que, extrayendo estas informaciones o "computaciones", se estaría en condiciones de construir aquello que denomina "inteligencia artificial", artefactos que puedan reproducir la mente y sus sistemas de pensamiento. Estas operaciones se definen sobre operaciones mentales estructuradas sintácticamente y guardan un gran parecido con las frases. Se parte de la hipótesis que las representaciones mentales son de tipo lingüístico y dan lugar a explicar ciertas propiedades omnipresentes y características de estados y procesos cognitivos.

Fodor procura deletrear el lenguaje del pensamiento afirmando, "ya que el pensamiento es flexible, su lenguaje debe ser lo suficientemente flexible como para ser compatible con una amplia variedad de códigos".[9]

La teoría del lenguaje del pensamiento considerada como teoría general de la cognición, está asociada a los sistemas modulares, donde el énfasis recae en la especificidad de dominio y el encapsulamiento informativo.

En su libro La modularidad de la mente,[10] Fodor, que se define innatista y funcionalista, se refiere a los módulos que sostienen la conducta. La mente estaría integrada por un conjunto de módulos innatos o sistemas funcionales especializados. Cada módulo es específico y especializado en un tipo de proceso o actividad. Se trata de una arquitectura funcional de la mente, en la cual las diversas facultades operan sobre la información independientemente de otro módulo. Estos son los sistemas modulares verticales, ligados al arco reflejo, son sistemas de entrada y salida, input y output, y se refieren a las facultades sensoriales: vista, oído, tacto. Es de estos sistemas modulares de los que afirma, "tenemos mucho conocimiento científico".[11]

De otros sistemas, los sistemas centrales o globales, que se refieren a la inteligencia, la creatividad, el pensamiento, la imaginación, la información que se obtuvo con las investigaciones es menor o muy limitada.

Los módulos verticales están biológicamente determinados en estructuras cerebrales muy diferenciadas, innatamente programados, funcionan con rapidez y procesan la información de forma encapsulada y cerrada a las informaciones de otros módulos. Los sistemas centrales tienen una base neuronal muy distribuida que resulta imposible identificar y están más abiertos a los aprendizajes, no estando encapsulados.

Si cada módulo está cerrado a las influencias procedentes de otros módulos y de los procesos centrales, la pregunta que se plantea es: ¿cómo escribir la totalidad del lenguaje del pensamiento?

Este es el problema con el que se encuentra Fodor. Se trata de un investigador lúcido que sabe exponer los obstáculos con los que se confronta en el curso de su investigación y sus límites. Así en La mente no funciona así,[12] Fodor discute con dos investigadores, Pinker y Plotkin, que escribieron La mente funciona así [13] e intentaron reducir al innatismo y la modularidad, la totalidad de los sistemas computacionales. Fodor se pregunta qué hay de cierto y qué de falso en la idea de que la mente es un ordenador. La investigación de las ciencias cognitivas, realizadas durante cuarenta años, no está finalizada, afirma: "la teoría computacional de la mente solo puede ser cierta a lo sumo, en las partes modulares de la mente. Y que una ciencia cognitiva que nos proporcione alguna comprensión de la parte no modular de la mente puede muy bien ser diferente en sus raíces y en sus ramas, del tipo de explicación sintáctica inspirada por las intuiciones de Turing". Y concluye, "de momento, lo que nuestra ciencia cognitiva ha descubierto sobre la mente es que no sabemos cómo funciona".[14]

Al ser interrogado acerca de si es posible extraer una terapéutica de sus investigaciones, Fodor [15] responde que sus investigaciones no tienen ninguna intención terapéutica, no se conducen hacia poder curar o tratar clínicamente, y afirma, además, que si existe una cura será por una implementación química, pero que además dicha química tampoco sabe acerca de las causas y los efectos de los medicamentos que produce, sino que funciona solo por ensayo y error siendo que los agentes terapéuticos deben ser entrenados a partir del sentido común, dicha terapéutica estaría librada a la contingencia de su funcionamiento.

Lacan y la cibernética

Ya en 1954,[16] Lacan afirmaba que a partir del momento en que el hombre piensa, el gran reloj de la naturaleza funciona solo y sigue marcando la hora aunque él no esté allí, naciendo entonces el orden de la ciencia, preguntándose dónde está el resorte de la exactitud sino en el ajuste de los relojes entre sí. Así, la ciencia exacta se resume a un pequeño número de símbolos. Reduce lo real a unas cuantas letritas. La cibernética es una ciencia de la sintaxis, enlaza lo real a una sintaxis.[17] "Para que el lenguaje nazca es preciso que se introduzcan pobres cositas tales como la ortografía y la sintaxis".[18] Por ello es que es posible hacerles ejecutar a las máquinas operaciones lógicas.

Es a partir de la cibernética, proveniente de los juegos de azar, que todo puede llegar a escribirse 0 y 1, hace falta que ello funcione en lo real, independientemente de toda subjetividad. Se trata en la cibernética de una economía de la información, de la reducción a sus elementos esenciales. "Hace falta que la ciencia de los lugares vacíos, de los encuentros como tales, se combine, se totalice y se ponga a funcionar sola".[19] Se trata de enlazar lo Real a un juego de símbolos, que se reducen a 0 y 1. Ahora bien, aquello que los hace funcionar, para que la combinatoria pueda operar sola, afirma Lacan es: "una puerta".[20]

"La puerta es por naturaleza del orden simbólico y se abre a algo que no sabemos demasiado si es lo real o lo imaginario", es el paso del hombre hacia alguna parte, comandada por el hada electricidad, se trata de circuitos eléctricos que se abren y se cierran. Puertas cibernetizadas que combinan los 0 y los 1 determinados por una sintaxis.[21] Sintaxis que, en este momento de la enseñanza de Lacan, da cuenta de la determinación inconsciente.

La enseñanza de Lacan recorre la sintaxis, como determinación, la causa de dicha determinación, que es vacía, y el síntoma que trastoca la medida y las leyes del inconsciente, refiriéndose a un real sin ley, sin exactitud, que irrumpe y produce acontecimiento.

La cibernética trata de enlazar un real a la sintaxis, aunque lo real trastoca la sintaxis, y Lacan acompaña ese movimiento libidinal que la cibernética no atrapa.

Lacan sin Fodor

Para Fodor, las estructuras modulares que dan cuenta de la mente se topan con un real inaprensible, módulos en los cuales no toda la cultura puede ser apresada, la creación, el pensamiento, quedan por fuera del innatismo. El lenguaje, la vista, el oído, los sentidos, sí se corresponden a los módulos, aunque toda la combinatoria realizada por el pensamiento es imposible de catalogar.

Fodor [22] intenta abstraerse del hardware y focalizarse en el software, expresa que es una contingencia que seamos cuerpos, intenta atrapar la "actividad psíquica" sus mecanismos, su sintaxis, con el fin de construir la máquina que represente la inteligencia artificial, aunque se encuentra con sus obstáculos.

Lacan estructuralista, da cuenta de la cibernética para ilustrar cómo opera la determinación inconsciente, siendo que de la lógica del inconsciente elige la dificultad, lo que queda fuera, aquello que no entra en esa lógica, la hiancia misma que produjo al inconsciente.

Si la determinación es inconsciente es que existe una barra entre el significante y el significado, puede haber un significante determinante pero ello no sutura la barra, no excluye al inconsciente, su división, la escisión constitutiva de un sujeto siempre evanescente, éxtimo, inatrapable, resistente a cualquier síntesis.

El cognitivismo procura la síntesis, ya que el lenguaje no es pensado a partir de la hiancia, de la barra que separa el significante del significado, es un lenguaje módulo, innato, para Chomsky, un lenguaje órgano, que se desarrolla en un individuo indiviso.

El cognitivismo de Fodor procura investigar cómo es que se produce una conducta observable: qué hace que un individuo cuando tiene sed, por ejemplo, se dirija a servirse un vaso de agua, qué combinatoria, qué sintaxis se produjo para ello, en el intento de agotarla, para ser reproducida en una máquina inteligente, universal.

Desde el psicoanálisis, lejos de sostener el universal, "nos toca tratar la contingencia de lo real, solo nos queda arreglarnos con esto, es decir, también con la invención y la reinvención sin ningún fatalismo. Y, por ello, a pesar del peso que tienen hoy en día la cantidad, la medida y el número, todo esto queda a la merced de la contingencia y nos toca saber explotarlo".[23]

Mente, cerebro, actividad psíquica, se ubican como los términos que las ciencias cognitivas introducen en la cultura intentando suturar la hiancia singular que el psicoanálisis sostiene, forcluyendo al parlêtre. Proponen un universal sin causa, una psicología de las facultades mentales para todos, cuya consecuencia se vislumbra en las políticas de salud que se sostienen o intentan sostener en el tiempo que nos atraviesa, en una concepción del sujeto que toma los cuerpos y los totaliza.

Es en este punto que un nudo del psicoanálisis con la política se impone, como tarea en la que el psicoanálisis debe poder incluir en la cultura la novedad única que su discurso sostiene.

NOTAS

  1. Descartes, R., Descartes, "Estudio introductorio" por Cirilo Flórez Miguel, Gredos, Madrid, 2014.
  2. Husserl, E., Meditaciones cartesianas, Fondo de cultura económica, México, 2005.
  3. Autómatas, sitúa Descartes, son especies de muñecos que se construían en la época con ayuda de la mecánica de la época, hablaban y producían movimientos. Descartes la cita en sus textos como ejemplos comparativos del cuerpo máquina.
  4. Descartes, R., Discurso del método, Aguilar, Buenos Aires, 1980, p. 88.
  5. Ibíd., p. 89.
  6. Descartes, R., Descartes, "Estudio introductorio" por Cirilo Flórez Miguel, op. cit., p. XL.
  7. Lacan, J., El seminario, Libro 2, El yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica, Paidós, Barcelona, 1987, p. 117.
  8. "Funcionalismo y ciencia cognitiva, lenguaje y pensamiento, modularidad y conexionismo", entrevista con Jerry Fodor por José E. Albea, Universidad Complutense de Madrid. Disponible en https://dialnet.unirioja.es/serviel/artículo?codigo:66073
  9. Fodor, J., La mente no funciona así. Alcance y limitaciones de la Psicología Computacional, SXXI Editores, Madrid, 2003.
  10. Fodor, J., La modularidad de la mente, un ensayo sobre la psicología de las facultades, Morata, Madrid, 1986.
  11. "Funcionalismo y ciencia cognitiva, lenguaje y pensamiento, modularidad y conexionismo", entrevista con Jerry Fodor por José E. Albea, Universidad Complutense de Madrid. Disponible en https://dialnet.unirioja.es/serviel/artículo?codigo:66073
  12. Fodor, J., La mente no funciona así. Alcance y limitaciones de la Psicología Computacional, op. cit.
  13. Pinker, S., So how does the mind works. Mind and language. Disponible en www.stevepinker.com Pinker afirma allí que la mente humana es un sistema de selección natural de órganos de computación.
  14. Fodor, J., La mente no funciona así. Alcance y limitaciones de la Psicología Computacional, pp. 134-135.
  15. "Funcionalismo y ciencia cognitiva, lenguaje y pensamiento, modularidad y conexionismo", entrevista con Jerry Fodor por José E. Albea, Universidad Complutense de Madrid. Disponible en https://dialnet.unirioja.es/serviel/artículo?codigo:66073
  16. Lacan, J., El Seminario, Libro 2, El yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica, op. cit., p. 440.
  17. Ibíd., p. 450.
  18. Ibíd.
  19. Ibíd., p. 444.
  20. Ibíd.
  21. Ibíd., p. 446.
  22. García, G., "El Psicoanálisis y las terapias milagrosas". Disponible en http://www.descartes.org.ar/etexts-garcia4
  23. Miller, J.-A., Contratapa, Todo el mundo es loco, Paidós, Buenos Aires, 2015.